Que difícil resulta desprenderse de todas las cargas emocionales que nos hemos autoimpuesto, hasta hace poco tiempo no hubiera creído que una frase, un comentario, un juicio, una broma, algo dicho con intenciones totalmente diferentes pueda afectarnos de la peor manera.
Y es que a veces decimos tantas cosas sin pensar, mi madre se escuda en que nadie los enseña a ser padres pero para mi eso es una escusa muy pobre ( y aveces sigo iracunda contra ella). Y aunque sigo tratando de hacerme responsable de mis actos como el adulto que soy, hay momentos en que me siento como una niña otra vez, pero lo peor del caso es que aunque recuerdo muchos momentos felices, o veo fotos en las que sonrío los recuerdos mas claros son los en los que permití que pasaran por encima de mì en muchos sentidos y esa huella tan profunda es muy difícil de borrar.
Lo que puedo rescatar de todo esto es que en primer lugar cuando era niña nada fue mi culpa y que no tengo que seguir castigándome por ello. Y lo que sucedió después cuando entube mas grande fue buscando llenar ese hueco de amor y de aceptación que aún esta presente todos los días de mi vida.
Espero poder llenarlo algún día, poder sentir esa completud que irradian algunas personas. A lo largo de mi vida solo he conocido a un par que proyectan esa luz. Yo estoy iniciando este largo proceso y aunque muchas veces siento que avanzo, los retrocesos son mas frecuentes aún, lo único que espero es que la vida me alcance para sanar todas las heridas que aun estan en mi corazón y que llegue el día en que mi luz sea tan grande que pueda compartir un poco de esa luz a las almas atormentadas como la mía que se encuentran en un mundo lleno de sombras.

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